jueves, 9 de agosto de 2012

Extravíos

Siempre ha pensado que la vida entera es poesía, y aún así le duele un poco no formar parte del "pero a veces sonríes y te extravías en ti misma" de Antonio Gamoneda. Días poéticos después, poesías diarias después, en medio del calor sofocante de agosto, empezó a trastocar significados de palabras demasiado comunes como para ser propias de realidades idílicas, fruto de la deshidratación o del ver que la poesía más extraordinaria sale de mundanos Florentinos Ariza decrépitos. Así que, extraviada en la mentira de un eterno después que se convierte en antes con sólo pestañear, mezcló caminos con máquinas del tiempo. Lugares y épocas. Estaciones. En la mentira de un siempre o un jamás que suelen quedarse a medio camino entre el demasiado pronto o demasiado tarde. En el espacio vacío que queda en medio de dos pasos. Con la ventaja de que ningún mapa señala el camino de infinitos cortados por transversales oblicuas que no van más allá de diez metros cuadrados de parqué.

...Dijiste hace años: En el fondo soy un asunto de luz...
G. Seferis

sábado, 7 de julio de 2012

Expectación

Mil visceralidades, casualidades,
mil viernes y lunes después
-ningún domingo-
me pregunto si no será el destino
si no serás tú
quien extingue entre olvidos momentos llenos de aventuras
de vida
que se pierden entre los rescoldos de la espera
igual que caen las últimas gotas de lluvia.
Despacio.

viernes, 29 de junio de 2012

Mudanzas


Llegó el momento de un final tajante, un hasta siempre ahora, después de tantos meses, después de una despedida silenciosa con un cigarro en la ventana. Nuestra casa se ha vuelto cajas hoy. Ya no es nuestra. Ya no es de nadie. Se ha vuelto maletas, tazas, zapatos, recuerdos, tristeza y abandono. Y por encima de todo nostalgia.
Llegó el momento de un final anexo a una vida que sigue…siempre. 

domingo, 10 de junio de 2012

Desesperanzas


De cuando el mundo no se para, pero la esperanza sí. Lo que ayer eran un montón de “tal vez”, “a lo mejor” y “ojalá” dentro de mi cabeza, hoy son un montón de nadas fuera de ella. La esperanza se queda atrás, aplastada por rescates destructivos que ya han llegado y necesidades rescatadoras que no van a llegar. Hoy. O ayer. En realidad poco importa cuando las utopías quedan relegadas a la imposición, ya sea de un destino o de un sistema. Me di cuenta de que los veleros rojos no existen cuando comprendí que nunca podría ver llegar ninguno a Madrid.



miércoles, 30 de mayo de 2012

Odisea moderna

Las Musas se han ido mientras Escila y Caribdis se aproximan, porque el "¿y ahora qué?" sólo se ha aplazado a un "¿y después qué?".
¿Y si en realidad el futuro no existe?
¿Y si ya vivimos en un eterno Hades?
¿Y si Ítaca no llega porque hemos sucumbido ante los lestrigones?
¿Y si en algún momento nos hemos convertido en lotófagos?
¿Y si somos presas de Calipso en una ilusión sin tiempo, mientras objetivamente sigue corriendo?
¿Y si no es Calipso, sino los pecados capitales?
¿Dónde queda Ítaca cuando lo real se convierte en mitología, en economía, en política?
¿Dónde quedamos nosotros cuando vivir se reduce a sobrevivir?

jueves, 17 de mayo de 2012

Día das Letras Galegas

Soúboo en canto saíu pola porta da casa: non sería o mesmo, non podería falar de corazón se non era na lingua máis súa, ou pode que si, pero as palabras irían máis lentas, a modiño coma lle dicían na casa. Pode que porque cando di "cortiña" evoca cores e lugares que non é capaz nin de traducir. Porque é enxebre. Lévao grabado no sangue, nas entrañas, na tráquea, nos dentes, na alma e na ialma. Toda a infancia, os contos antes de durmir, o Xabarín, as rúas de pedras.
Unha lingua non son soamente palabras, coma un libro non son soamente follas.

domingo, 13 de mayo de 2012

Ante scriptum

Hubiera querido escribírte a ti, pero un día más no estás en ningún lado, y nadie ha creado un cartero de desaparecidos del mismo modo que Franz Kafka creó una vez un cartero de muñecas. Te hubiese escrito sobre deseos de domingo que se quedan en huecos en el estómago, sobre días cuadriculadamente caóticos hasta que se queda la nada en ellos, sobre lo insignificante que se siente una cuando se da cuenta de que existen cosas más allá del yo, del poco tiempo que me queda ya para seguir esperando. Y ahora sólo queda el pensar por qué no has aparecido aún, por qué voy a tener que conformarme con cosas mejores cuando prefiero la sencillez de lo raro. Nunca creí que llegase el día en que el viento se llevase lo escrito de la misma forma que lo hablado, en el que el "verba volant, scripta manent" ya no siga siendo válido. Hubiera querido escribirte antes que el viento terminase llevándome a mí.