De cuando el mundo no se para, pero la esperanza sí. Lo que
ayer eran un montón de “tal vez”, “a lo mejor” y “ojalá” dentro de mi cabeza,
hoy son un montón de nadas fuera de ella. La esperanza se queda atrás,
aplastada por rescates destructivos que ya han llegado y necesidades rescatadoras
que no van a llegar. Hoy. O ayer. En realidad poco importa cuando las utopías
quedan relegadas a la imposición, ya sea de un destino o de un sistema. Me di
cuenta de que los veleros rojos no existen cuando comprendí que nunca podría
ver llegar ninguno a Madrid.
domingo, 10 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
Odisea moderna
Las Musas se han ido mientras Escila y Caribdis se aproximan, porque el "¿y ahora qué?" sólo se ha aplazado a un "¿y después qué?".
¿Y si en realidad el futuro no existe?
¿Y si ya vivimos en un eterno Hades?
¿Y si Ítaca no llega porque hemos sucumbido ante los lestrigones?
¿Y si en algún momento nos hemos convertido en lotófagos?
¿Y si somos presas de Calipso en una ilusión sin tiempo, mientras objetivamente sigue corriendo?
¿Y si no es Calipso, sino los pecados capitales?
¿Dónde queda Ítaca cuando lo real se convierte en mitología, en economía, en política?
¿Dónde quedamos nosotros cuando vivir se reduce a sobrevivir?
¿Y si en realidad el futuro no existe?
¿Y si ya vivimos en un eterno Hades?
¿Y si Ítaca no llega porque hemos sucumbido ante los lestrigones?
¿Y si en algún momento nos hemos convertido en lotófagos?
¿Y si somos presas de Calipso en una ilusión sin tiempo, mientras objetivamente sigue corriendo?
¿Y si no es Calipso, sino los pecados capitales?
¿Dónde queda Ítaca cuando lo real se convierte en mitología, en economía, en política?
¿Dónde quedamos nosotros cuando vivir se reduce a sobrevivir?
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