lunes, 6 de junio de 2011

Paraísos perdidos

Nunca hemos sido capaces de apreciar realmente la gran diferencia que existe entre el verde y el gris. Diferencias abismales de esperanza o placer y la elegancia de lo monótono. Nunca valoramos de verdad la magia de conocer (o tal vez re-conocer) un pequeño detalle nuevo ni el encanto de lo que se escapa al control humano. Nunca estimamos lo suficiente los momentos de meter los pies en el agua fría, mojarnos con la lluvia ni el calor del sol. Como tampoco todos esos momentos que pasamos por alto y que se olvidan como si nunca los hubiésemos vivido porque son tan naturales y sencillos que no encajan en una agenda marrón.
¿Podremos algún día darnos cuenta de lo que significa simplemente comer una manzana? Porque Eva nunca fue en realidad la creadora de un mundo de asfalto.

...Te prometo, amor mío, la manzana.
C. Oliver

miércoles, 1 de junio de 2011

Balances de mayo

Son días de cambio, de revolución, de escribir la historia. De no perder la fe en la humanidad, o en la sociedad.
Tiempos de mayo. De un mayo revuelto, entre la insatisfacción pública, la protesta pacífica y el darse cuenta de que a pesar de todo la vida no se detiene.
Tiempo de flores, de asambleas, de poesía. Tiempo de desesperación, de conseguir un futuro.
Son días de calor, de tormenta, de decisiones.
Un mayo en que he levantado las manos en silencio, he gritado, he soñado. He perdido.
Un mes de lucha, de reír hasta llorar, de pensar en que no hay otro lugar, de ya no jugar a ser mayor, sino de intentar serlo. Un mes de esperanza, melancolía, primavera, de buscar un hueco.
Tiempos de series, de personajes raros, de caras interesantes, de enamoramientos efímeros, de recuperar momentos perdidos, de ajetreo, de deseos insatisfechos.
Son días de intentar un cambio.

sábado, 21 de mayo de 2011

Revolución

Porque al fin hemos demostrado que la unión hace la fuerza, que queremos un cambio, que es mentira que seamos indiferentes a todo lo que pase, y por miles de cosas más.

viernes, 29 de abril de 2011

Retorno (con Eugenio Montale)

Sólo queda un pequeño vaso de helado, un libro, un papel ya medio roto en la cartera, un mapa. La foto de mis pies, el nombre de una plaza, las ventanas intactas. Las palabras escritas en una libreta negra, las ganas de más. Yo.
Y la página 255:

[La speranza di pure rivederti]
La speranza di pure rivederti
m'abbandonava;

e mi chiesi se questo che mi chiude
ogni senso di te, schermo d'immagini,
ha i segni della morte o dal passato
è in esso, ma distorno e fatto labile,
un tuo barbaglio

Eugenio Montale

miércoles, 13 de abril de 2011

Sibyl Vane

Resulta paradógico que El retrato de Dorian Gray recordase a Julieta ayer. Precisamente ayer, cuando Italia ha aparecido de nuevo. Tal vez la casualidad haya querido hacerme ver que el papel de Julieta se ha acabado. O ha trascendido más bien. Ayer empecé a entender que era Sibyl Vane, o quizás empecé a entender que ya lo era antes. Pero sin suicidios finales. Que todos son actores. Hedonistas. Son Dorian Gray, ya después de una fugaz juventud impoluta. Y yo una decena de heroínas trágicas aunadas en Sibyl Vane. Fingidas. Sin conexión con la realidad más que mediante literatura y teatro.
Justo hasta el momento en que deje de asumir como propio un papel que no se corresponde con la verdadera historia. O hasta que el hedonismo propagado por lord Henry deje de hacer efecto.